CONSTRUCCIÓN

SOAT-C, un seguro que no llega a todos

Aunque más de 350.000 personas trabajan en construcción, solo 12.845 pólizas SOAT-C fueron adquiridas en el primer semestre, evidenciando desafíos de cobertura, informalidad y socialización.

La construcción continúa siendo una de las actividades económicas con mayor exposición a riesgos laborales en Bolivia. Sin embargo, pese a la existencia de un seguro obligatorio diseñado específicamente para proteger a los trabajadores del sector, su alcance sigue siendo reducido frente al tamaño real de la fuerza laboral.

Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron 12.845 pólizas del Seguro Obligatorio de Accidentes para Trabajadores de la Construcción (SOAT-C) a nivel nacional, según datos proporcionados por Univida a la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz). La cifra representa apenas una fracción de los más de 350.000 trabajadores vinculados a la actividad constructiva en el país, reflejando una brecha que pone en evidencia los desafíos pendientes en materia de protección laboral.
El SOAT-C nació precisamente a iniciativa del sector constructor. Fue la Cámara de la Construcción de Santa Cruz la que impulsó la creación de un seguro específico y obligatorio para proteger especialmente a trabajadores independientes y por cuenta propia, quienes habitualmente no cuentan con cobertura de seguridad social ni con los beneficios que ofrecen las empresas formales.

Cinco años después de su implementación, el instrumento ha demostrado su utilidad, pero también las dificultades para alcanzar una cobertura masiva.
Los datos del primer semestre muestran que Santa Cruz lidera ampliamente la adquisición de pólizas con 5.385 registros, seguida por La Paz con 3.018 y Cochabamba con 2.424. Entre los tres departamentos concentran más del 84% de las contrataciones realizadas en el país.
La distribución refleja también dónde se concentra la actividad formal de la construcción. En las grandes obras privadas y públicas, las empresas exigen que cada trabajador cuente con la póliza antes de ingresar al proyecto. El problema aparece fuera de ese ámbito.

Según el análisis de Cadecocruz, la informalidad continúa siendo el principal obstáculo para el cumplimiento de la normativa. Miles de trabajadores participan en construcciones particulares, ampliaciones de viviendas, pequeñas edificaciones o trabajos temporales sin adquirir el seguro obligatorio.
A ello se suma la baja cultura de aseguramiento existente en el país. Muchos trabajadores desconocen los beneficios de la cobertura, no saben dónde adquirirla o consideran innecesario realizar el pago anual de Bs 150.

Paradójicamente, la utilidad del seguro ha quedado demostrada en los hechos.
Desde su entrada en vigencia en 2021 hasta junio de 2026, el SOAT-C atendió 1.110 accidentes laborales, cifra superior a los 987 siniestros reportados hasta el cierre de 2025. Del total acumulado, el 98% correspondió a coberturas por gastos médicos y el 2% a fallecimientos.
Las indemnizaciones y atenciones derivadas de estos eventos significaron desembolsos superiores a Bs 4 millones, destinados a cubrir tratamientos médicos, hospitalizaciones, medicamentos y compensaciones económicas.

Los registros históricos muestran además que los hombres representan la inmensa mayoría de los casos atendidos. Hasta 2025, de los 987 siniestros registrados, 950 correspondieron a trabajadores varones y 37 a mujeres.
La información de Univida, según ABI, también confirma que las lesiones derivadas de accidentes laborales son el principal motivo de activación de la póliza. Los reportes públicos sobre el sector indican que las caídas de altura y los accidentes eléctricos continúan siendo algunas de las causas más frecuentes de lesiones graves e incluso fallecimientos en obras de construcción.
La cobertura contempla hasta Bs 7.000 para gastos médicos y hasta Bs 70.000 por muerte o incapacidad total permanente. En conjunto, un trabajador puede acceder a una protección de hasta Bs 77.000 en caso de un accidente severo.

Desde el sector constructor consideran que el siguiente paso debe centrarse en la socialización masiva del seguro. La recomendación apunta a desarrollar campañas de información tanto en áreas urbanas como periurbanas y provinciales, donde existe una alta presencia de trabajadores independientes.

La necesidad es aún más evidente considerando que la construcción sigue siendo uno de los sectores con mayor generación de empleo del país. Mientras la actividad mantiene una importante capacidad de absorción de mano de obra, la protección efectiva de quienes levantan viviendas, edificios e infraestructura continúa siendo una tarea pendiente.
Los resultados del primer semestre de 2026 indican que el SOAT-C funciona cuando se utiliza y responde cuando ocurre un accidente. El desafío ahora no está en demostrar su utilidad, sino en lograr que llegue a una proporción mucho mayor de los trabajadores que diariamente enfrentan riesgos en una de las actividades más exigentes de la economía boliviana.

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