Natali Dorado: “Los nuevos sistemas constructivos ayudan a ser competitivas”

Red Habitad, CEDURE y la Cámara de la Construcción de Santa Cruz, con fondos concursables de la Embajada Suiza, desarrollan el curso para formar Mujeres Constructoras.
Cómo nace la idea de capacitar a mujeres constructoras y cuáles son las características de este curso?
Este curso de Mujeres Constructoras se basa en un fondo concursable, al que optó la Red Habitad con sede en La Paz. Ellos han realizado estas capacitaciones para mujeres constructoras desde el año 2010, y es la primera oportunidad que se realiza en Santa Cruz.
Han trabajado con distintas organizaciones a su vez para llevar adelante estos cursos. En Santa Cruz se desarrolla con el apoyo del CEDURE, Cadecocruz (Cámara de la Construcción de Santa Cruz).
Por otro lado, se está brindando capacitación con pasantes de la carrera de Arquitectura de la universidad Unifranz.
Este curso, en sus anteriores versiones en La Paz, El Alto y Cochabamba, tuvo como objetivo visibilizar a la mujer dentro de la construcción y darle todas las herramientas, en términos de conocimiento para desenvolverse en el campo laboral, obtener un trabajo, un pago como corresponde y, mejorar su calidad de vida.
La mujer en el rubro de la construcción está más abocada a la limpieza, a trabajos de apoyo, más que técnicos. Con este curso se espera que ellas sean capaces de llevar adelante una obra con conocimiento técnico, constructivo y con las herramientas necesarias para emprender, tanto de forma individual como colectiva y se aseguren un trabajo.
—¿Cómo las seleccionaron?
Se abrió una convocatoria y el CEDURE a través de Gabriela Prado, Coordinadora del proyecto en Santa Cruz, se realizaron las entrevistas del perfil de la mujer que está inserta en el rubro de la construcción, o las que están motivadas a insertarse en este grupo. Deben estar entre los 18 y 60 años, y tengan un nivel socioeconómico de necesidad de mejorar su calidad de vida.
Muchas de las participantes son viudas, divorciadas, mujeres que han sufrido violencia, así como otras que tienen familia, esposo e hijos que las apoyan.
—¿Cuáles son las características del curso y cuál será el desempeño de las mujeres en la construcción?
El curso tiene una duración de tres meses, con tres módulos: el primero se desarrolló en julio, denominado Construcción Básica, donde aprenden a leer desde un plano hasta documentos técnicos de una obra de construcción, para que luego puedan realizar una cotización o presupuesto estimado de lo que cobrarán un trabajo.
Aprenderán también sobre los distintos materiales e ítem y cantidades. Así como los factores que inciden en los costos y, la práctica de obras donde ellas ejecutan trabajos de albañilería.
El módulo de este mes de agosto, es un curso sobre pintura específico, donde conocen los productos y el rendimiento, teoría del color, combinaciones, texturas, entre otros, es apoyado por la empresa Coral.
El tercer módulo, que será en septiembre, está enfocado al emprendedurismo, la capacitación sobre derechos y deberes, además del apoyo legal.
—¿Ellas serán albañiles?
Si, ellas pueden ser albañiles, puede ser de obra gruesa, obra fina, o de instalaciones.
—¿Tiene datos de cuántas son las mujeres constructoras en el mercado boliviano o cruceño?
Actualmente no se tienen datos, en Santa Cruz al ser primera vez, hemos evidenciado que entre nuestras mujeres que se están capacitando, solo cuatro de las 34, están insertas en el sector de la construcción. Ellas han desarrollado hasta ahora su trabajo de forma empírica, no han hecho cursos ni especialización.
No tengo datos, pero en La Paz sé que están con los cursos desde 2010, ellas ya han organizado una Asociación de Mujeres Constructoras de La Paz (Asomuc), se está organizando la Asomuc en Cochabamba y una vez concluido el curso en Santa Cruz, podrán conformar la Asociación aquí.
Hemos tenido la visita de las representantes de Asomuc de La Paz, para que impartan su experiencia a las mujeres de Santa Cruz.
—¿La mujer tendrá un papel más participativo en el rubro con este tipo de cursos, se ampliará?
La idea es repetir este curso, hay escuelas técnicas que son privadas, pero no son exclusivamente para mujeres.
Este curso es financiado con los fondos concursables de la Embajada de Suiza, y el apoyo del CEDURE, Cadecocruz y Red Hábitad. La condición es que tengan interés de trabajar en el área y la asistencia se exige al menos el 80% de la presencia para obtener su certificado como respaldo.
—¿Considera que la inserción la mujer en el rubro como constructora no ha sido posible por los esfuerzos físicos que se requieren?
Considero que hay dos factores. El primero, es porque vivimos en una sociedad donde el rol de la mujer está relegado a la casa, u otras actividades que no impliquen una competencia directa con el hombre.
Eso no solo se refleja en el sector de la construcción, sino también en todos los rubros. Incluso en el ámbito profesional, hay una estigmatización de que un hombre puede manejar o dirigir una obra mejor que una mujer.
Entonces, considero que es un tema social, de falta de apertura, porque la mujer tiene todas las competencias para desarrollar cualquier actividad que se proponga.
Evidentemente, en el tema físico somos diferentes a los hombres, nuestra contextura, nuestra fuerza física, puede que tengamos algunas restricciones, pero eso no significa que no pueda hacerlo, porque en la medida que la tecnología y las nuevas herramientas aparecen, la permiten desarrollar su trabajo a cabalidad.
Actualmente, muchos de los sistemas constructivos se desarrollan con maquinarias y ya no en forma rudimentaria o artesanal, y eso ayuda a la mujer a ser competitiva, porque el esfuerzo físico puede ser menor.