Construcción: Faltó inversión pública
La ejecución de la inversión pública ha descendido considerablemente los últimos años, afectando de sobre manera al sector constructor. Actualmente el crecimiento se encuentra sostenido principalmente por el sector privado.
La escasa inversión pública en obras de infraestructura, la adjudicación a empresas extranjeras y la demora en los pagos de planillas de avance de obras, se acentúan entre los obstáculos que están frenando el crecimiento del sector.

Frente a esta coyuntura, la agenda de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (CADECOCRUZ) y de los constructores del país, plantea la importancia de incrementar el presupuesto para inversión pública en infraestructura, y de ejecutarlo. El Presupuesto General del Estado 2023 asignó 4.006 millones de dólares para inversión pública, 20,1 % menos que en 2022, mientras que el financiamiento para infraestructura se recortó en 35,9 %.
La promulgación de una Ley de Contrataciones del Estado que reemplace al DS 181 para brindar seguridad jurídica y evitar modificaciones arbitrarias, de una Ley que establezca la obligación de las empresas extranjeras de trabajar en sociedad con las constructoras bolivianas y que éstas tengan una participación de al menos 30 %; son temas prioritarios de la agenda institucional para reactivar al sector, señaló el gerente General de CADECOCRUZ, Javier Arze Justiniano.
CRECIMIENTO

El panorama para la industria de la construcción en América Latina, según las estimaciones de GlobalData, anticipa un crecimiento del 6 %.
Para nuestro país las perspectivas de crecimiento son mucho menores, debido al complejo panorama político, económico y social que vivimos, que genera incertidumbre y está frenando la tan ansiada reactivación genuina y desarrollo de la construcción y todas las actividades económicas, dijo Arze.
Con la sistemática reducción de la inversión pública presupuestada y ejecutada para infraestructura, el PIB de la construcción comenzó a mostrar una tendencia decreciente durante los últimos años.
El 2023, se sumaron los conflictos sociales y políticos, la falta de dólares, el caso del Banco Fassil, la falta de diésel, entre otros, fueron factores que nublaron las perspectivas optimistas y de acuerdo a los últimos datos del INE, la construcción en Bolivia creció en 3,24 % durante el segundo trimestre de 2023, respecto a similar periodo de 2022, tasa también inferior al de gestiones anteriores.
Con estos datos oficiales al primer semestre del año, y solo si el gobierno central logra acelerar la ejecución presupuestaria de la inversión pública en lo que queda de diciembre, además de revertir los problemas ya mencionado y otras variables económicas que actualmente están con balance negativo, la construcción en Bolivia podría crecer alrededor del 3 % este 2023, es decir que se mantiene la tendencia a la baja.
Sin embargo, evaluando la compleja situación económica del país, nuestro Centro de Estudios Económicos y Desarrollo presenta un panorama menos alentador, con un PIB nacional de la construcción que este año bordearía el 1,02 %, enfatizó el gerente de CADECOCRUZ, remarcó el gerente General.
INVERSIÓN PÚBLICA

La ejecución de la inversión pública ha descendido considerablemente los últimos años, afectando de sobre manera al sector constructor. Actualmente el crecimiento se encuentra sostenido principalmente por el sector privado.
El 2023 el presupuesto de inversión pública es de 4.006 millones de dólares, monto 20 % menor a lo programado la gestión 2022.
En cuanto a la ejecución presupuestaria la situación es más preocupante, el 2022 llegó al 52,52 %, la más baja después de 2020.
Este año, al 31 de agosto y de acuerdo a los datos oficiales actualizados difundidos por el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, la ejecución de la inversión pública llega al 27,99 %, que representa 1.121 millones de dólares.
Se necesita la respuesta y accionar del sector público para trabajar en obras y proyectos que generen empleo masivo y dinamicen la economía.
Los principales problemas que aquejan a la economía boliviana son:
i) La fragilidad de la posición externa, reflejada primordialmente en la escasez de dólares
ii) El elevado déficit fiscal y su financiamiento principalmente con crédito del BCB
iii) La debilidad y el riesgo de estancamiento económico
iv) Un ambiente de desconfianza en la conducción de la economía y de incertidumbre sobre las condiciones que enmarcan la actividad económica y productiva.
Estos problemas impactan de manera negativa al sector, debilitando el esfuerzo en especial del sector privado, ahuyentando además la inversión extranjera, al no mostrarnos como un país seguro para invertir.
Recuperación y mayor dinamismo
Ricardo Ruíz. Docente e investigador

En diversos foros especializados del sector, se evaluaron con optimismo los resultados obtenidos hasta noviembre de 2023. Pese a que en el primer trimestre presentó cifras poco alentadoras, se observó una recuperación durante el resto del año. Este hecho se respalda con datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la Producción, Venta y Consumo de Cemento. En comparación, las cifras de agosto (375,307 Toneladas Métricas) indican que el consumo en 2023 superó, aunque por muy poco margen, a los registros de 2021 y 2022.
Este año se observó mayor dinamismo en la construcción en áreas geográficas densamente pobladas en Bolivia. Las zonas metropolitanas del eje troncal nacional, que comprenden La Paz-El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, atraen entre el 70 y el 80 % de la población nacional. Esta concentración, sin duda, genera una mayor inversión por parte del sector público y privado.
En cuanto a la promoción del desarrollo equitativo en todas las regiones del país, es necesario señalar que la concentración de la población y la inversión en las zonas metropolitanas mencionadas plantean desafíos para lograr una distribución más equitativa de los recursos y oportunidades. La caída de los ingresos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) ha impactado negativamente en los esfuerzos destinados a este propósito.
Es importante destacar que la reducción de estos ingresos ha tenido un impacto directo en la inversión pública, lo que a su vez limita la capacidad del gobierno para implementar planes específicos que impulsen el desarrollo en todas las regiones del país de manera equitativa. La necesidad de abordar esta brecha económica y fomentar la inversión en áreas menos desarrolladas se vuelve una tarea difícil de cumplir para lograr un crecimiento sostenible y equitativo a nivel nacional.
La carencia de habilidades en el sector de la construcción en Bolivia constituye un desafío significativo. Es de conocimiento general que el sistema educativo nacional presenta muchas deficiencias, que a la postre genera una formación técnica insuficiente o escasa que conduce a la falta de oportunidades y bajos ingresos. En muchas ocasiones, esta situación impulsa al obrero boliviano a buscar oportunidades en otros contextos.
Sin embargo, se debe prestar atención a que algunos trabajadores que emigraron han fortalecido sus habilidades a través de la participación en proyectos más tecnificados, y al regresar a nuestro territorio, logran transferir con éxito sus conocimientos adquiridos.
Por otra parte, gracias a la globalización, varias empresas que proveen materiales tecnificados están liderando programas e iniciativas destinados a mejorar la formación y retención de trabajadores en la industria de la construcción.




